Cuidadores, el apoyo de las personas dependientes

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Cuidadores

La presencia de cuidadores de personas dependientes, en estos momentos, es imprescindible ya que según la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología son más de 2 millones las personas dependientes en España. De un total de 46 millones de habitantes significa el 4,35% del total de la población.

Los cuidadores son una figura cada vez más importante en nuestra sociedad actual, debido al cambio demográfico. Si observamos la Pirámide de Población comprobamos que el aumento se debe al alargamiento de la esperanza de vida a partir de mediados del siglo XX.

El número de personas mayores de 80 años va en incremento. La estadísticas señalan una media de 80 años para los hombres y de 85 para las mujeres.

Los cuidadores suelen ser del ámbito familiar (cuidador informal), también los cuidados son ofrecidos por las instituciones como centros de día, residencias…, (cuidador formal) y empresas del sector.

Nos centraremos en los cuidadores del entorno familiar denominado cuidador informal.

El cuidador informal atiende a la persona dependiente dentro su marco familiar, en el hogar.

La mayoría de cuidadores son mujeres entre 45 y 65 años. Deben de compaginar el cuidado de la persona dependiente con el de la unidad familiar y el trabajo fuera de casa si lo tuviera.

El IMSERSO confirma que “los cuidadores de personas mayores dependientes son mujeres, siendo el porcentaje del 84%”.

Normalmente es extraño que la persona cuidadora sean los esposos, hijos y yernos siendo el porcentaje de ellos muy bajo.

Las mujeres cuidadoras generalmente y por este orden son las hijas (50%), la esposa (12%) y las nueras (9%).

Los cuidadores ayudan a las personas dependientes en diferentes tareas, como: gestiones bancarias, visita al médico, tareas del hogar, higiene personal,…

La persona cuidadora debe formarse, planificarse y prepararse para desarrollar lo mejor posible sus funciones.

El cuidador tiene mucha responsabilidad cuando está asistiendo a una persona dependiente. Ésta le necesita para, casi o todas, las actividades diarias.

En el cuidador se dan problemas de salud tanto físicos como psíquicos. Esto es debido a la gran carga que debe de soportar y al número de horas de cuidado.

Por lo general el cuidado de un familiar viene acompañado de aspectos positivos y negativos.

Los positivos son, entre otros, unión en las relaciones familiares, más actividad física y psíquica,…

Los negativos vienen dados por cansancio, dolores musculares, depresión, alejamiento de las relaciones sociales,…

El cuidador debe de luchar contra todo lo negativo pues influye en su salud. Debe de relacionarse, delegar en alguien para tener tiempo libre, cuidar su aspecto físico y psíquico,… Si no se cuida constantemente dará lugar a que sea él quien deba recibir los cuidados.

Por ello, como se ha dicho anteriormente, el cuidador debe formarse. Necesita saber cómo realizar la higiene, que vestimenta ponerle, los zapatos deben estar adaptados a sus necesidades, así como como acomodar correctamente sus posturas a la hora de levantarle de la cama, silla,…

En caso de que esté inmovilizado en la cama hay que saber cómo mover su cuerpo para que tanto él como la persona dependiente no se produzcan lesiones.

Vamos a definir las tareas que desarrolla el cuidador:

  • Actividades Básicas de la Vida Diaria (ABVD): higiene, alimentación, desplazamiento en el domicilio,…
  • Actividades Instrumentales de la Vida Diaria (AIVD): administrar la medicación, relacionarse con otras personas,…

Una vez visto a grandes rasgos las tareas de los cuidadores hablaremos de las ayudas que pueden recibir.

La Comunidad Autónoma, siempre que el cuidador sea del entorno familiar y cumpla las condiciones exigidas, podrá beneficiarse de una prestación económica.

Estas ayudas se solicitan ante la Consejeria de cada Comunidad Autónoma, a través del Programa Individual de Atención con los servicios y/o prestaciones económicas a recibir.

Según el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, “podrán asumir la condición de cuidadores no profesionales de una persona en situación de dependencia, su cónyuge y sus parientes por consanguinidad, afinidad o adopción, hasta el tercer grado de parentesco, cuando convivan en el mismo domicilio de la persona dependiente, y esté siendo atendido por ellos y lo hayan hecho durante el período previo de un año a la fecha de presentación de la solicitud”.

El cuidador de la persona dependiente debe estar dado de alta en la Seguridad Social y seguir las acciones de apoyo creadas para los cuidadores no profesionales.

La Guía de Ayudas Sociales y Servicios para las Familias de 2016, dice que estas prestaciones tienen un doble aspecto.

  • Una es para la persona en situación de dependencia: perciben la prestación con el fin de pagar los gastos derivados de los cuidados en el entorno familiar y la cuantía será según el grado de dependencia reconocido, fluctuando entre 153€/mes y 387,64€/mes.
  • Otra es para el cuidador no profesional que debe ceñirse a las normas sobre afiliación, alta y cotización de la Seguridad Social aplicables para estos casos.

Para ello el cuidador no profesional tiene que inscribirse, de forma voluntaria, a un Convenio Especial de la Tesorería General de la Seguridad Social, abonando las cotizaciones pertinentes.

Ateniéndonos al R.D. 615/2007, de 11 de mayo: “La base mínima de cotización en el Convenio Especial será el tope mínimo que esté establecido en el Régimen General de la Seguridad Social”.

Con todo lo relatado en el artículo, esperamos haber informado y en especial a los cuidadores no profesionales.

Desde ONG Guía de Mayores reconocemos la gran labor que realizan los cuidadores diariamente.
 

 

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