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El ejercicio físico en verano y sus innumerables beneficios

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El ejercicio físico en verano nos brinda la mejor oportunidad para disfrutar de entornos diferentes, desde la montaña a la playa pasando también, ¿por qué no?, por la ciudad.

Nuestra fisioterapeuta, Loreto Gómez, nos ofrece una serie de recomendaciones para sacar el máximo partido a la hora de realizar los ejercicios en verano.

-Pregunta: ¿Qué propuestas se pueden combinar en el entorno de las playas y los espacios al aire libre de las piscinas?

-Respuesta: Con la llegada del verano conseguimos salir de nuestra rutina y con ello podemos aprovechar otros entornos diferentes a los habituales como son las playas y piscinas; el agua y el yodo, la arena y la brisa marina, son unos inmejorables aliados para aumentar los beneficios de cualquier ejercicio físico que realicemos.

-P.: ¿Se trataría de combinar ejercicios de mantenimiento con entretenimiento para hacerlo más atractivo?

-R: El entorno que ofrece tanto la playa como la piscina tiene unas características especiales a la hora de practicar actividad física; se trataría de hacer ejercicio físico de una manera diferente y divertida. El realizarlo en lugares distintos a los habituales también influye. Además, la arena y el agua multiplican las posibilidades de planificar una sesión de trabajo más motivadora.

-P: ¿Qué ventajas tiene continuar con el ejercicio físico en el verano?

-R: Son muchas, no sólo por una repercusión directa en la satisfacción vital, hay menos riesgo de lesiones, se produce un aumento del rendimiento. Hacer ejercicio en  tiene sus ventajas. También sus riesgos, pero estos son fáciles de evitar con un poco de sentido común.

-P: ¿Es más apetecible el agua en verano para las personas mayores, en las que se puede dar más frecuentemente la hipotermia, y la práctica de ejercicios dentro de ella?

-R: Los ejercicios acuáticos son beneficiosos para los mayores pues permiten ejercitar casi todos los grupos musculares sin realizar un gran esfuerzo. Si los ejercicios se realizan en verano facilitan una mejor aceptación; en cualquier caso son  muy buenos porque al estar sumergidos en el agua el peso corporal disminuye significativamente, y esto lo convierte en una actividad ideal para las personas que presentan una movilidad reducida.

-P: ¿Es verdad que el ejercicio en el agua es muy recomendable para patologías como el Parkison?

-R: Sí, porque permiten que la calidad de vida del paciente mejore de manera considerable ya que los diferentes tratamientos controlan de forma más eficaz las fluctuaciones motoras y el resto de síntomas habituales de la enfermedad como son el temblor, la rigidez en los músculos, la dificultad en los movimientos y en la coordinación pues el agua ayuda a moverse libremente y por esto mejora la movilidad y aumenta la fuerza funcional.

Además, el agua produce un efecto termal que puede alterar el tono muscular y reducir el dolor.

-P: Y a las personas sin patologías tan acusadas, ¿qué les aporta la gimnasia acuática?

-R: La práctica deportiva para una persona sin patologías acusadas reporta numerosas ventajas, la actividad física en el agua favorece la circulación sanguínea, ayuda a trabajar los músculos, mejora el ritmo cardíaco y su sistema cardiovascular. No solamente aporta esto sino que también ayuda a la relajación y libera tensiones y estrés.

Mejora la respiración y resistencia, y es buen aliado para la prevención de trastornos psicosomáticos, como la ansiedad o la depresión.

-P: ¿De qué manera se fortalecen nuestros huesos y músculos con la combinación de ejercicio y aire libre ?

-R: Se quema grasa y se tonifican los músculos, como ocurre en los gimnasios, se trabaja en diferentes superficies con lo que se mueven muchos más músculos.

También favorece el entorno, como el sol que fortalece los huesos y dientes ya que los rayos UV ayudan a producir vitamina D en la piel, muy importante para la mineralización de los huesos.

Enriquece el aspecto de la piel, se estimula la inmunidad, pues es capaz de aumentar el número de glóbulos blancos o linfocitos, encargados de defender tu cuerpo frente a la infección.

El sol provoca vasodilatación de los vasos sanguíneos superficiales y aumenta la circulación de la sangre en la piel con lo que disminuye la presión sanguínea, también aumenta el metabolismo y la depuración de los tejidos.

No tenemos que olvidar tomar el sol con protección solar para evitar el cáncer de piel.

-P: Si consideramos caminar como un ejercicio más, ¿nos darías alguna recomendación especial para los meses de verano?

-R: La llegada del verano comporta también la posibilidad de disponer de más tiempo libre y disfrutar, entre otras cosas, de un merecido descanso. El caminar es una actividad esencial para mejorar la calidad de vida. Por eso, durante esta época es probable que se quiera dedicar más tiempo para realizar actividad física pero, ¿sabemos cómo y cuándo practicar ejercicio?

Una de las decisiones que debemos tomar se relaciona con el momento del día que debemos elegir para caminar. Podemos llevarlo a cabo a primera hora de la mañana o bien cuando el sol empieza a ceder en su intensidad. Como referencia, si el ejercicio no se hace en ambientes acondicionados, hay que huir de las horas de más sol.

En  se recomienda la ingesta de agua, tanto antes, como durante y después de haber realizado el ejercicio.

La ropa es también un factor a tener en cuenta a la hora de caminar. Debe estar especialmente orientada a la temperatura del ambiente en el que vayamos a practicarla. Ha de ser transpirable, pero también que nos cubra el máximo de piel. Podrá ser de algodón para evitar rozaduras en ingles y axilas. Además, para hacer deporte hay que utilizar siempre calcetines para evitar  ampollas en los pies.

-P: ¿Qué precauciones debemos cumplir en cualquier caso?

-R: Con el incremento del calor exterior y en situación de esfuerzo, el flujo sanguíneo desplaza parte de su caudal hacia la piel para permitir un sistema de refrigeración corporal, en detrimento de otras zonas corporales. Si la intensidad de ejercicio es excesivamente elevada, puede aparecer una situación de mareo o desmayo, como consecuencia de la disminución del flujo sanguíneo cerebral, que puede ir acompañada de un pulso rápido y una piel fría, con falta de sudoración. Los síntomas de deshidratación grave pueden incluir confusión mental, debilidad y pérdida del conocimiento. Hay que tener atención médica de inmediato.

Nos puede ayudar a saber que nos estamos sobrecalentado señales como la boca seca, sensación de sed intensa o aparición de cefalea.

Pueden darse también calambres de calor, que son debidos a la pérdida de líquidos y sales durante ejercicio prolongado. Se recuperan con la reposición de líquidos o con agua enriquecida con glucosa y sodio.

Como consejo final la doctora Loreto Gómez nos recomienda realizar ejercicio físico siempre con la debida precaución.

Loreto Gómez Ortiz de Pinedo. Colegiado número 9742

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