Las malas digestiones navideñas

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Las malas digestiones navideñas

Las malas digestiones navideñas, otro interesante artículo de la prestigiosa Doctora Bustamante, quien dedica a Guía de Mayores una serie de artículos, que serán del interés de todos.

¿Quién no ha tenido alguna vez una digestión pesada después de las comidas y cenas navideñas?

En todas las casas tenemos una bandeja con dulces navideños a la vista y al alcance de la mano: turrones, polvorones, mazapanes, alfajores, tortas imperiales, …

Todos ellos riquísimos, pero con tantos hidratos de carbono, que aunque no seamos diabéticos son capaces de sobrecargar la capacidad de nuestro páncreas.

Así que, mejor no tomar muchos dulces y en cualquier caso, tomarlos bien masticados y evitar las malas digestiones navideñas.

El marisco en general es bastante sano, rico en magnesio y proteínas, como los percebes o las ostras. Sin embargo las ostras y todos los que tienen concha, filtran grandes cantidades de agua, y por tanto hay mayor riesgo de concentración de toxinas.

Si el ácido úrico está elevado, no se debe tomar marisco.

Los enfermos hepáticos no toleran bien algunos de ellos, en particular los que son más grasos, como los langostinos o las gambas.

Repasemos brevemente la función de la alimentación y los órganos implicados en ella.

El proceso de la digestión comienza en la boca, cuando ingerimos los alimentos.

La lengua tiene múltiples receptores que nos permite identificar los sabores y rechazar si hace falta, aquellos alimentos que no serán saludables para nosotros.

La masticación y la salivación correcta de los alimentos es imprescindible para una buena digestión.

Los azúcares de cadena larga (los polisacáridos) son fraccionados por una enzima, la amilasa salival. Si por falta de salivación o por ingerir muy deprisa los polisacáridos no son fraccionados en azúcares más cortos, casi seguro que tendremos gases y por tanto molestias abdominales.

Cuando los gases son un problema es momento de tomar simeticona (Aerored®) 1 gragea en cada comida un par de días.

Seguimos el recorrido de la comida.

Pasa por la faringe, baja por el esófago y llega al estómago. Aquí el ph es de 3, tan ácido que en la piel podría quemarnos como una gota de lejía.

Cuando hay reflujo, esto es, cuando la comida o los jugos gástricos, retroceden y suben por el esófago, la sensación es de ardor, quemazón o incluso dolor intenso.

En estos casos además de elevar la cabecera la cama, hay que tomar antiácidos antes de las comidas, como el Sucralfato (Urbal®) o el Almagato (Almax®).

También se recetan los antagonistas de los receptores H2 de la histamina como la Ranitidina o los inhibidores de la bomba de protones, como el Omeprazol, el Lansoprazol o el más eficaz el Rabeprazol (Pariet®).

Con distinto mecanismo de acción, estos fármacos consiguen disminuir de manera drástica la producción de los ácidos gástricos. Se deben tomar en ayunas por la mañana.

En el estómago, se mezclan los jugos gástricos, las sales biliares, aportadas por la vesícula y los jugos pancreáticos, facilitados por el páncreas, que junto con los movimientos peristálticos, provocan las reacciones químicas necesarias para que en el intestino delgado, y durante los casi 8 metros que recorren, se absorban los distintos nutrientes.

Los fármacos que ayudan al mejor funcionamiento de la vesícula biliar reciben el nombre de colagogos, mis favoritos son el Bilicanta® o el Legalón®, que hay que tomar en las 3 comidas principales.

Cuando el páncreas funciona mal, podemos encontrarnos ante una diabetes, objeto de estudio y tratamiento específico. Pero sin llegar a este extremo, muchas digestiones pesadas mejoran mucho al aportar enzimas como la amilasa, lipasa y proteasa, que podemos encontrar en el Kreón®, tomar uno en cada comida.

También en parafarmacia podemos encontrar enzimas digestivas que nos ayudarán con las malas digestiones navideñas.

Continuamos con el último proceso de la digestión.

Consiste en recorrer el intestino grueso hasta llegar a la ampolla rectal, para expulsar los desechos por el ano.

En muchas ocasiones, el paciente refiere sensación de náuseas o digestiones pesadas o incluso colitis, en estos casos hay tres fármacos muy efectivos, pero no se deben tomar juntos: Flatoril® (clebopride y simeticona), Spasmoctyl® (otilonio bromuro) y Buscapina® (butilescopolamina), deben tomarse según las indicaciones del prospecto.

En resumen, si queremos evitar las malas digestiones navideñas, hay que comer despacio, masticar bien y tomar comidas poco grasas y evitar las muy copiosas.

Dra. BUSTAMANTE. Madrid.

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