Menos sal, más salud

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Menos sal, más salud

Dos gramos y medio de sal suponen un gramo de sodio.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades cardiovasculares son la mayor causa de muerte en todo el mundo y la hipertensión arterial el factor de riesgo más importante. La OMS aclara que uno de los principales vectores implicados en la hipertensión es el excesivo consumo de sodio, un elemento que se ingiere en la dieta en forma de sal, por lo que recomienda que el consumo máximo de sal al día sea de 5 gramos.

Una cifra inferior a toda vista al consumo de sal en España, donde se sitúa en los 9,8 gramos diarios.

La cruzada contra la sal

Para alcanzar progresivamente esta recomendación, las autoridades españolas desarrollaron a finales de 2008, y en el marco de una iniciativa europea, un Plan de Reducción del Consumo de Sal en la población  para reducir la morbilidad y mortalidad atribuida a la hipertensión arterial y las enfermedades cardiovasculares.

Este Plan de Reducción de Consumo de Sal se enmarca a su vez en la Estrategia Naos, (Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad), que tiene como objetivo invertir la tendencia de la prevalencia de la obesidad mediante el fomento de una alimentación saludable y de la práctica de la actividad física .

Así, a lo largo de diez años de andadura desarrolla programas como el “Fifty-Fifty”, que tiene como objetivo mejorar la salud integral de los adultos entre 25 y 50 años o el “Plan de Consumo de Fruta y Verdura en las Escuelas”.

En cuanto a la cruzada contra la sal,  el año que ha concluido (2015) ha ganado una batalla más, la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición  (AECOSAN), dependiente del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, ha firmado un convenio con la Asociación de Fabricantes de Aperitivos por el que el sector se ha comprometido a la reducción adicional del 5 por ciento del contenido medio de sal en patatas fritas y snacks en los próximos cinco años.

Un 5 por ciento que se suma a reducciones del 18 por ciento de sal en patatas fritas y del 13 por ciento en snacks para mejorar el perfil nutricional de estos productos.

Este acuerdo se suma a otros alcanzados años atrás para reducir la sal y la grasa en productos de carnicería y charcutería artesanales (2012) o en el pan.

En el primer caso, con una disminución del 10 por ciento del contenido de sodio y del 5 por ciento de grasas en diversos productos de carnicería y charcutería elaborados artesanalmente y vendidos en los comercios minoristas, es que el ciudadano pueda adquirir productos con menos sodio y menos grasa y, sin embargo, siga manteniendo los rasgos  del producto tradicional y la seguridad necesaria.

El pan también contiene sal, no te engañes

Los estudios realizados en España detectaron años atrás (2004) que dentro de los alimentos procesados, una de las fuentes importantes de sal en la población adulta era el pan, aportando el 19 por ciento del total del sodio ingerido, seguido del jamón, embutido y fiambres. Estos últimos alimentos se presentaba como los mayores responsables de la ingesta de sodio en los niños, ocupando el pan el segundo lugar.

Tras un seguimiento, las autoridades observaron que para 2009 todas las comunidades autónomas habían llevado a cabo una disminución notable en la cantidad de sodio adicionada en el proceso de elaboración del pan.

No seamos  tan salados

También nosotros podemos moderar el consumo de sal cuando preparemos nuestros propios alimentos aunque automáticamente pensemos en alimentos sin sabor, no obstante hay muchas opciones para conseguir que nuestras comidas tengan sabores atractivos sin necesidad de usarla.

Así, podemos dar la bienvenida a las especias, uno de los mejores sustitutos, que aportarán mucho sabor. Entre las más conocidas figuran el curry, la pimienta, la nuez moscada, la canela y el azafrán, entre otras.

Además contamos con las hierbas aromáticas como una estupenda opción al cocinar como, por ejemplo, el perejil, el tomillo, la albahaca, el orégano, el laurel, el romero, o el cilantro.

Se deben evitar los caldos comerciales, y si se compra alguno fijarse que sea bajo en sal. También existen en el mercado sales especiales con menos cantidades de sodio.

Debemos tener en cuenta que se pueden preparar platos con ingredientes que de por sí ya contienen un poco de sal como el queso y vegetales, como el brócoli o la espinaca.

Y por último para saber cuánta cantidad de sal contiene un alimento, si están etiquetados los gramos de sodio lo multiplicamos por 2,5 y obtenemos la cantidad de sal que contiene.

 

 

 

 

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